Yo

Empatía

Era un sábado por la tarde, mientras terminaba de comer un helado de chocolate como final de una disfrutada comida. Cerraba de vez en cuando mi libro -eterno compañero en esos ratos solitarios- para reflexionar sobre lo que leía. Y entonces la ví. Era bajita y delgada, de mirada seria pero dulce y expresión tranquila a pesar de parecer distraída y envuelta en sus pensamientos. Su andar ligero daba una sensación de un sábado por la tarde con poco sol y escuchando en silencio el viento entre los árboles. Me pareció ser yo quien caminaba por esa banqueta, llevando los libros bajo el brazo.
Así que me miré mientras mientras cruzaba la calle. Y quise que fueramos amigas, no se porqué. Al aproximarse apenas a unos metros de mi mesa volvió la vista y me miró con esos ojos dulces. Fueron instantáneas nuestras sonrisas.
Se alejó despacio dejando en el aire esa empatía común. Tanto, que quise que fuéramos amigas. Y con su andar tranquilo y volviendo a sus pensamientos, siguió su camino.

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