Para I

Perdida

De entre tus cabellos salió. Era dorada, con ojos grises. Me miró, atenta e intrigada, tú no la escuchaste, no la viste, no la sentiste y te ignoró. Voló un rato a mi alrededor. Se sentó delante nuestro, su mirada tornaba a tristeza mientras gotas saladas caían. Cerró sus mares gris azulado al escuchar el sonido de corazones quebrados y marchitos. Yo no vi, pero sé que escapó y no la encuentro, ¿no la has visto tú?

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